miércoles, julio 23

mil.

Esta gran pausa se debió a un hecho, báh dos, pero que van unidos: sabía que lo próximo que escribiera se convertiría en el post número 1000 de Sosloqueamás Y no tuve el tiempo ni la energía suficientes para pensar algo acorde. Sólo una idea, que me daba vueltas, y vueltas, pero de tan simplona sentí que podía ser malinterpretada.

Y ahora en un impulso estoy escribiendo sobre esta página en blanco sin saber siquiera qué, pero con la necesidad más absoluta de hacerlo.

Así que el post número 1000 es un mensaje proyectado en sus pantallas que dice:

Acá estoy, pero estoy cansada.

Confío en mí, pero de vez en cuando temo no poder

Tengo muchas cosas para disfrutar y mucha ilusión, pero también tengo miedo,

Tengo la sonrisa a flor de piel, pero  unos surcos alrededor de los ojos cada vez más acentuados.

Quiero hacer las cosas bien, me mantengo entera, saco fuerzas de donde no tengo y  encuentro mi paz a los cinco minutos de perderla.. pero a veces no alcanza, a veces resulta irritante, a veces esta fortaleza que cultivé se siente como una maldición que pesa.

Y esa idea que me daba vueltas era esta letra, que para mí lo condensa todo.

En cada línea hay una clave de cómo vivir la vida.

Y quizás hoy necesite tipearla, en vez de hacer copy paste, y cantarla como un mantra:

Y deberás plantar
y ver así la flor nacer
Y deberás crear
si quieres ver tu tierra en paz.
El sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida
Y deberás amar
amar, amar hasta morir
Y deberás crecer
sabiendo reír y llorar
La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
De ti saldrá la luz
tan sólo así será feliz
Y deberás luchar
si quieres descubrir la fe
La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
Este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por ti
por mí...
Y esto será siempre así
quedándote o yéndote


Gracias por leer, comprender, comentar y ser parte de estos mil posts,

c.

jueves, junio 26

multiple me.

Son distintas pelis, aunque todas formen parte de la misma. Se proyectan en continuado, y a veces no doy abasto a entrar en una, conectar con su trama, sus tiempos, sus personajes cuando ya tengo que entrar a la otra, El switch. El famoso switch entre la madre, la empleada, la empleadora, la docente, la ex mujer y la mujer -que cada vez más pide su espacio.


A veces las siete cuadras que separan mi casa de la oficina -una nadita de trayecto, glorioso la mayor parte de las veces- no me alcanzan para ponerle play a una y pausa a la otra.


La empleada viene pensando si dejó todo terminado, o qué tiene que retomar ya en casa, y sabe que al cruzar la puerta va a venir -felizmente pero sin tregua- el pitufo a sus brazos. Y lo va a alzar, y se va a olvidar por unas dos horas de todo. Le va a preguntar a la niñera "Comió? Durmió?", le va a pareguntar qué hace falta para mañana, va a a anotar "Jabón en polvo, lavandina, galletitas, leche...", va a tomar dos mates apurada, va a preparar una mamadera, a abrigar al pequeño y salir a hacer las compras. Y acá se suma la ama de Rodolfo, que va a silbar cada vez que el perro se cuelgue oliendo algo, o se quede coqueteándole a una perra.


Otras veces se da todo en simultáneo. Como en la siguiente escena:


10 de la noche. La madre cocina, mientras la empleada contesta un mail de Greenpeace, mientras la empleadora llama a la niñera para avisarle que entre más tarde, porque la otra, la madre, tiene pediatra; la ex mujer recibe y contesta  un mensaje de texto; la mujer sonríe con algo que llega por Facebook y la docente responde mails de la Directora de la carrera.. .Y entonces la mujer quiere escuchar la radio, pero la madre pone por inercia el Disney Junior, y mientras la madre se asegura de que su hijo coma, la amiga chatea, la hija se alegra por una noticia de su papá y la paciente recibe un llamado de su analista.


Es así, de este modo  poco predecible,  como toda esta proyección de Cecilias se puede complotar en menos de dos horas.


No es mucho lo que pueda pensar sobre esto. Es lo que soy, y lo que estoy eligiendo ser. No cambiaría nada. Tampoco me estoy quejando. Lo observo, intentando ver de qué modo abordarlo para que el disfrute le gane a lo extenuante de esta multiplicidad.

martes, junio 17

movida de estrellas.

Yo me recuesto y ella en el final
Viene a dormirme movida de estrellas

Ustedes ya saben que casi no sé hilvanar palabras sin música. La noche del 17 de junio de 2007 Pablo agarraba mi guitarra y me tocaba esta canción. Fueron los acordes que antecedieron a nuestro primer beso y a nuestra historia de amor. Ni él ni yo podíamos saber qué nos esperaba. Menos imaginábamos que siete años después habría un ser en el mundo que llevaría su apellido, que se llamaría Tomás, que sería nuestro hijo y estaría cumpliendo un año y medio de vida.

Tampoco sabíamos que íbamos a bifurcar caminos.

¿Cómo podríamos haberlo sabido? Y si lo hubiéramos siquiera intuido.. ¿Igual le habríamos dado lugar a ese beso, a esa madrugada y todo lo que les siguió?

En horas como ésta, cuando pasado y presente son uno, cierro los ojos y me encuentro con una noche estrellada a mitad de camino hacia la cima del Champaquí,  año 1997. Los abro y veo a Spinetta vivo, tocando Té para tres y Bajan con Cerati. Los cierro y estoy con  Pablo en la Trastienda, disfrutamos de la existencia del Flaco. Los vuelvo a abrir y veo a mi hijo dormir a mi lado. Los cierro y estoy en un colectivo, por Avenida de los Incas, escuchando por primera vez Todas las hojas son del viento, mientras me pregunto a qué disco pertenecerá esa canción tan bella. Los cierro y recuerdo el mensaje de texto de Pablo, "Ya se está volviendo canción" la tarde en que Spinetta se fue.

Entonces recuerdo que hace apenas dos horas le canté a Tomás entera la letra de ese tema que una vez desconocía. Y sigo recordando, y ahora atardece en el Club Ciudad, descubro a Cerati como si hubiera nacido ayer. Y con los ojos todavía cerrados suena su disco Bocanada, mientras con Pablo tomamos nuestros primeros Cuba Libres.  Y los abro,  y Spinetta sigue vivo frente a mí, con sus Bandas Eternas, ahora compartiendo escenario con Charly. Rezo por vos. Mi cabeza va más atrás, a los años donde no le perdía pisada a Charly, en un mundo donde no había Pablo ni Tomás, sólo apuntes de facultad, mis cigarrillos Camel, las noches en el Roxy.

Pero entonces ya no estoy ahí. Estoy metida en un taxi, año 2005, camino a una nota con Sancricca. Cantamos todas las de Artaud (y no ya solamente Todas las hojas son del viento), y después camino por Belgrano, con Cantata de Puentes Amarillos sonando fuerte en mis oídos; me pregunto en cuál de esas casas habrá crecido el Flaco. Y en esta hamaca que va hacia adelante y hacia atrás, ahora me vengo más acá, al último domingo,  cuando llené la compactera con Artaud, Pescado 2, Elija y Gane, A 18 minutos del Sol y Pelusón of Milk, y tomé mates con Tomás a upa.

De golpe, los primeros acordes de Durazno sangrando salen de la pantalla y me llevan allá donde empezó todo, con Pablo disculpándose por su "versión apocalíptica" sin adivinar que mientras lo oía me estaba enamorando.

Entonces, yo que nunca supe escribir sin música, que de alguna manera encuentro ahí el principio del sentido, y con suerte a veces el cierre... yo que nunca supe descifrar la belleza de esa línea de Ella también, yo, hoy... me siento movida de estrellas.

Leí una frase de Zitarrosa, que decía
 
En toda canción hay huellas de un disfrute que existió

No: en noches como ésta ya no importan los cuándo, los cómo, ni los por qués. Porque es cuando sabés que todas las canciones que sonaron alguna vez, y que te resonaron, difícilmente puedan perder el lugar que encontraron dentro.

Entonces lo que fue es.  Lo que hoy es tiene huellas de lo que fue y todo lo que es ya está dejando de ser ..

..para ser de un modo distinto.

Como la luna, que hoy brilla porque el sol la ilumina.

Como el sol que nos sigue alumbrando a través de esa luna.

......

pd: Para Martín que me hizo recordar este hermoso texto, que leí hace como nueve años y que en un momento muy difícil me ayudó a entender el lugar que ocupa lo pasado.

viernes, junio 13

con una sonrisa en tu rostro y una lágrima asomando a tu ojo.

With a smile in your face and a tear right in your eye

Lo supe en ese viaje en auto. En realidad un poco antes, cuando me lavé la cara llorosa, me tapé las ojeras y me decidí a ir.

Anochecía el domingo, uno de los primeros de otoño. Era la última vez que los tres íbamos como familia juntos a algún lado. La última vez que viajaba como la esposa a la derecha. Lo supe. Con una de esas certezas agridulces, donde se mezclan la aceptación y la tristeza. Pero, díganme loca, sonreí cuando en la radio sonó esta canción.

Brilla una luz.

Viajé con mi sonrisa apenas insinuándose primero, un poco más extendida después.

Saboreé la calma mientras memorizaba un pedacito de la letra para después googlearla.

En la reunión, después de hacer un esfuerzo descomunal e inútil por interactuar y disfrutar, terminé acostada en un cuarto, entre los bolsos, apretando los párpados cada vez que alguien entraba a buscar el suyo. Había tomado algo para calmarme que no se llevó bien con el vino. Estaba cansada. Pero sobre todo estaba por fin rindiéndome a la verdad.

May the good Lord shine a light on you
Warm like the evening sun
 

miércoles, junio 11

20 cosas.

Una tarde intensa de trabajo
Un recreo de hijo y arenero
Una merienda de limonada y canciones de Bob
Dibujos sobre la mesa
Una mirada, un abrazo
Eter decorado con imágenes y frases de Cortázar
Sentir trepar el entusiasmo
Leer, escuchar, hablar
El periodismo de regreso
La docencia de regreso
Empezar, de a poco, a descubrir a tus alumnos
Sonreír, aunque sea tarde, aunque haga frío
"Serenidad ante las cosas, apertura al misterio"
Escuchar este tema por (o como por) primera vez.
"Sos una persona hermosa"
Este audio de Pizarnik
Una cena preparada por Anita
Una canción de cuna que llega por Facebook
Una infusión de madrugada en el balcón
Quedarte dormida por primera vez en dos o más años




domingo, junio 8

como en perfecto octaedro

look with glittering eyes the whole world around you, because the greatest secrets are always hidden in the most unlikely places
(Roald Dahl)

¿Se acuerdan de que yo solía ser periodista? Mantuve el hábito durante más de diez años. Y así y todo nunca me encontré en el rótulo.
*Periodista*.
Algo desde el vamos me hacía ruido. El debut tuvo mucho que ver con eso. Después de dos años en televisión había entrado a trabajar como redactora en la revista Gente. Con todo el prejuicio y la adrenalina también. Llevaba poco más de un mes en la redacción cuando sonó el teléfono de mi casa. 6, 30 am. Había vuelto de cerrar alguna nota sobre farándula o belleza pasada la una de la mañana. Apenas reclinada sobre la almohada escuché a mi editor: "Hubo un incendio en un boliche. Tenés que ir a cubrir la morgue judicial". Era una mañana muy calurosa. Casi 200 pibes habían muerto entre el fuego y el humo de Cromañón. Ahí fui. Pasé todo el día enredada entre periodistas de radio y tevé que se limitaban a poner su cámara o grabador frente a quien hablara. Yo no acertaba a conseguir mi historia mientras intentaba ayudar a cada familia en su búsqueda desesperada. Los veía reunirse y volverse a dispersar "Vos andá a Chacarita, yo voy al CGP, vos al Pirovano". Las botellas de agua y las bolsas de papas fritas no alcanzaban para contrarrestar el calor, la presión baja, el ardor del día. Veía a mi compañero treparse a las ambulancias, interpelar a madres envueltas en llanto, pedirles fotos de sus hijos. Me preguntaba si yo tenía que hacer lo mismo. Hablé con sobrevivientes, que relataban la noche anterior con la mirada perdida y un tono que no se hacía cargo del horror que acababan de pasar. El fotógrafo no me tiraba ni medio centro. Volví a casa con un dolor de cabeza irremontable, dos o tres casos y una lista interminable de teléfonos.
Me vestía para recibir el Año Nuevo en casa de mi tía sin convencerme demasiado. De pronto quedarme con Kathy entre las cuatro paredes de mi monoambiente era una opción. Finalmente algo me hizo salir, tomar el colectivo y viajar hacia el festejo. ¿El periodismo sería eso? Lo preguntè en voz alta en la reunión, bajo un cielo iluminado por las más absurdas cañitas voladoras que vi en mi vida. Todos me escucharon atentos, nadie supo bien qué decirme.
Seguí adelante, quizá marcada por ese día. Ver mi nombre impreso se volvió cotidiano. Cambié de medio, compañeros  y jefes. Entrevisté mucha gente, viajé, estuve en los entornos más opulentos y los más miserables. Conocí grandes grandiosos y grandes mezquinos. Anónimos imborrables. Curioseé intimidades. Escribí notas y llené páginas. Conocí a mis dos grandes amigas. Hasta que otro día caluroso de diciembre cinco años después sentí la misma inadecuación. Cubría el caso Pomar para la revista Noticias. Después de asistir al allanamiento del auto, y de pasar dos días persiguiendo a familiares que guardaban digno silencio, fui al cementerio para la foto que esperábamos. Era la medianoche  cuando por fin llegaron los cajones. Teníamos la foto. Yo ya estaba afuera de Noticias.
Antes y después hubo cosas lindas. Como mis notas para la revista La Mano. Se acuerdan? Era un revistón que esperaba mes a mes. Hasta que un día me animé a ofrecerle notas al editor. Como las notas para Hecho en Buenos Aires que se pagaban poco pero se disfrutaban mucho. Y las de Las12, el suplemento que leía con devoción hasta que también, me animé a ser parte.
Y me detengo acá.
Porque ayer cuando me saludaron por el Día del Periodista por alguna razón me vino como flechazo esta nota. Debe ser de las pocas mías que sobreviven en Internet. Fue una de las más lindas y conmovedoras que me tocó hacer. Porque el libro que la disparó era único y mágico; porque su autora fue una mujer hermosa, porque el entrevistado era muy lúcido; porque lloré escribiéndola, porque salió rodeada de fotos en doble página central.... y -esto lo entiendo ahora- porque era una historia útil, que buscaba un punto de encuentro. Como creo tiene que ser el periodismo.
Ese libro, que espero mis lectorxs tengan el gusto de leer, fue a parar a manos de Beatriz, meses antes de que el cáncer terminara de devorarla. Le quise mostrar que no era la única que asumía una actitud tan vital ante la certeza de la muerte.
El viernes se fue una inolvidable señora, mamá de una amiga que quiero mucho. El papá de Noe la rema y rema. Su hija, con ojitos desencajados y un rubor que no disimula su miedo, también.
Será por eso que ayer recordé esta nota. Y que me decidí escribirle a mi mamá a quien no veo hace meses.
Sí, debe ser por todo esto que hoy, tres años después, puedo hacer las paces con el periodismo y agradecerle que me haya dado la posibilidad  de ver como en perfecto octaedro, y desde su centro mismo, las distintas caras que tiene esta vida para atesorarlas y un día -quién sabe- recordarlas en forma de anécdotas.

Post dedicado a Georgi, que se (y me) pregunta qué es ser periodista y no sabe que en buena medida ya lo es.
Feliz domingo muchachada!

martes, junio 3

miedo.

O medo é uma linha que separa o mundo
O medo é uma casa aonde ninguém vai
O medo é como um laço que se aperta em nós
O medo é uma força que não me deixa andar

El miedo desde siempre me presenta una paradoja. Por mudho tiempo quise creer que se puede vivir sin él. Desde chica cantaba el tema de Rosana, ese que dice "Sin miedo sientes que la suerte está contigo...". Aspiraba a vivir sin miedo. Hasta que un día me rendí al hecho de que no podía deshacerme de él así sin más. Le encontré su lado bueno, pero no por eso de la prudencia, la cautela o el por si acaso. Sino porque aprendí a identificar en cada cosa que temo algo que anhelo. Sí: muchas veces el miedo es la contracara de un deseo.
Y en estos días ¿saben a qué le temo más? A mi propio potencial. No sé si les pasa. Pero cuando todo empieza a andar de un modo menos trabajoso, incluso a fluir, a la sonrisa le siguen ojos empañados, una nubecita que viene a decir "No, no, no puede ser" o "No te vas a creer que todo es tan sencillo".
Me pasó ayer sin ir demasiado lejos. Miraba el documental de Buen día, día... varios años después. Esta vez no desde la butaca del Gaumont con Debi al lado, sino desde mi sillón, con el olor de Tomi, sus brazos rodeándome, su cabecita apoyada en mi hombro.
Sonreía por una amiga que quiero con el corazón, que me dio la exclusiva de su embarazo. Sonreía por Anita, que en ese mismo momento volaba a conocer Europa. Sonreía de belleza y perfección. Me asomé al patio con un vaso de vino,  miraba las estrellas y seguía sonriendo, sin más razones que la felicidad por mis amigas, la alegría de que mi hijo esté bien, que mi trabajo me siga entusiasmando, que haya planes...  y que una suerte de calorcito por estos días me abrigue el pecho.
Hasta que plof, me encontré mirando el suelo. El vaso apoyado junto a las macetas, mi mirada perdida quién sabe dónde.
Ahí fue que lo percibí. Tenía miedo. La enana represora dentro mío me estaba diciendo que no me hiciera tanta ilusión, que siempre hay esfuerzos por hacer y cosas por padecer.
Duró unos segundos el nubarrón. Porque lo agarré de frente y desprevenido. Y volví a eso que la enana jodida y cínica llama "optimismo infundado".
No creo que haya sido casualidad que esta mañana Juli Abiusi, Señorita Golondrina, con quien hago intercambios matinales de música, me mandara esta canción. Tan bella. Que me hizo reencontrar a este gran músico, con su genia bajista Yusa....



Y por primera vez siento que sí, se puede vivir sin miedo a lo que podemos ser. Y que así es como quiero vivir.

sábado, mayo 31

sanar.

¿Cómo es sanar? ¿Cómo sabés si tus heridas cerraron?
Hace un tiempo corto, que pareció muy largo, me decidí a mirar hacia adelante. Me determiné sin saberlo a no revolver más, a ser menos nostálgica, menos melancólica y más... "optimista" seria una palabra insuficiente. Aposté a una versión más pragmática y espontánea de mi misma. Y más esperanzada también.
Durante meses anhelé dejar el dolor y el sufrimiento. Busqué con todas mis fuerzas ratitos para descomprimir el caos del afuera y del adentro. A veces los encontré. Otras me sumí en la incomprensión y la tristeza.
Durante ese tiempo les hablé muchas veces de mis ganas de reír y bailar. Hoy me encuentro riendo todos los días a carcajadas, y bailando mucho, cada vez que puedo y donde puedo.
Pero también me encuentro más abierta a escuchar, y menos a decir. Más dispuesta a lo que sea que venga, menos aferrada a nada.
Ahora mismo, después de bailar bajo la noche de las siete de la tarde con Tomás a upa, escribo interrumpida por sus abrazotes. Y de repente en el random de Grooveshark suena esta canción, que siempre, desde que la conozco hace 7 años, se ocupa de aparecer para avisarme que está todo bien.
De a ratos en mi cabeza se mezclan imágenes y sensaciones. En algunas estoy tomando un vino mientras Pablo prepara un asado. En otras estoy tirada en la cama, llorando, deseando desaparecer. Lo nuevo es que llegan con la misma intensidad, y ninguna duele.
No sé si sané. ¿Quién podría darme de alta? ¿Cómo se llamaría mi padecimiento?
Nada de eso puedo saberlo. Está claro. Pero cuando se borra el rencor, y sólo quedan estas ganas, imagino que estoy más cerca de cicatrizar.

miércoles, mayo 28

turutututú, tuturuturututú, tuturututú...

En el intercambio epistolar con Bren hablaba de reencontrar. ¿Y saben qué estoy recuperando? Música.

Sí ya sé. Melónama incansable, densa hasta el hartazgo con la música. Pero hoy déjenme, Van a entender por qué.

No sé bien cómo empezaron a aparecer de poquito canciones que creí haber olvidado. Primero me despabiló mi compañero Rodri, que compartió en su muro de Facebook ésta de José González. Me acordé de este músico genial, mucho antes de La vida secreta de Walter Mitty, de sus discos, de su recital en La Trastienda, donde sólo se acompañó con la guitarra y sus pies golpeteando el escenario..

Después fue Pablo, el recepcionista en la ofi, que me trajo de golpe a Sean Lennon, y me acordé de este bellezor de canción, que me flasheaba allá por 2007, cuando este blog recién empezaba a escribirse.

Count the stars instead of crying,
life is only slowly dying

Y más tarde, y esto sí fue magia, encontré con quién intercambiar música. No sólo me nutre de bandas y solistas que no conocía. Sino que me hace revolver en mi propio repertorio mental para seguir compartiendo. Entonces revolví, revolví y revolví y saqué temas de  Jorge Drexler que me llevan a la época que trabajaba freelance y gastaba Cara B, y este temón en especial.

Seguí revolviendo y saqué temas de Flopa Manza Minimal! Sí! Y de Valle de Muñecas. Y recuerdos de viajes en subte ida y vuelta a Seventeen, en Televisa. La dulzura de ella en mi oído, Manza cantándole a los Días de Suerte...

Revolví aun más y saqué ésta de Duende Cardozo, a quien conocí embarazada, y musicalizó esos meses de misterio, donde todo alrededor y adentro se movía tanto que me obligaba a buscar paz en estos acordes una y otra vez.

Me reencontré con la bella Cat Power, con Nina Simone, Caetano Veloso, Kevin Johansen, Lisandro Aristimuño....

Toda esta música tiene que ver conmigo, con quién soy, con lo que me conmueve y me ilusiona.

Con reencontrarme.

Por eso, días como éstos, cuando la música suena, suena y suena, así, como ese turututú de Drexler en mis oídos...

... casi, casi no me hace falta nada más.

miércoles, mayo 21

cartas a.

Brenda un día me invitó a cartearnos. Dos madres recientes -ella de Jana, yo de Tomás - que necesitan decir y decirse. Aun sin conocer nuestras versiones 3D, con un vínculo sólo sostenido por el tiempo que llevamos leyéndonos, por las conversaciones que entablamos en silencio y los puentes que tendimos para encontrarnos. Ilustran las acuarelas de Seel.
Así empezó. Así sigue:

Amiga c,

El otro día pensaba que cuando yo tenía la edad que ahora tiene Jana, mi mamá tenía quince años menos de mi edad actual. Chan! Quince años menos. Ella -en aquel entonces- apenas pasaba los veinte y yo, en este presente- estoy tan entrada en los treinta. Su corta edad no justifica nada que ella hecho o dejado de hacer pero darme cuenta de eso hizo que algo componga o recomponga.
 
Casi toda mi infancia quise una Barbie (de las posta, o al menos una trucha) pero mis viejos no estaban de acuerdo, no entraba dentro de su militancia.  Me quede sin esa famosa muñeca que tanto deseaba (sin ella y sin tantas otras cosas que eran políticamente incorrectas).


Después de repetir/reclamar lo de la Barbie a lo largo de toda mi vida, ya en los veintitantos mi viejo me regaló una (original, posta posta y con el detalle de que el vestido era retro) en el paquete había una notita con dedicatoria. Él siempre dedica los libros o regalos y al final se autodibuja (un hombre con barba y bigote -como siempre tuvo y tiene él y en este caso se dibujo joven. La notita tenía fecha del ochenta y cuatro maso. Con ese gesto, de esa forma, (tamaño gesto y forma) mi papá pudo modificar esa sensación de falta que me había quedado con este tema. Pudo modificar y logró que no lo hinche más también jeje. Tanto que ya hoy no cuento casi nunca lo de la ausencia de la Barbie en mi infancia.
 
Creo que esta carta habla de las cosas o situaciones que se logran reparar con el tiempo, y que por más que no tengan vuelta atrás a veces si tienen vuelta para adelante.
Digo, se me ocurre, me parece.

Beso Ceci!
Te extraño,
 
Bren.
 
 ...........



Querida Bren,
 
Tu cartita me encuentra reencontrando, redescubriendo y reparando, a través de personas nuevas o viejas, a través de ratos intensos con Tomás, mucha música y rituales casi imperceptibles de los que sólo sé yo.
 
Experimentando algo de esas vueltas adelante que como decís tiene la vida. Porque no es casualidad que cuando algo se rompe, y estalla en pedazos, nos convirtamos en imanes para situaciones y seres que te oyen, te miran y te sonríen como por primera vez.
 
Digo que no es casual porque en verdad lo que antes no había era espacio para ellos. No se los hacía siquiera internamente. No los oía, no los miraba, no les sonreía. No los registraba.
 
En el mismo tiempo que te clavabas dos episodios de una serie en el sillón, comías pizza y te debatías entre llamar o no a la heladería, ahora cabe una salida con cervezas, con conversaciones y gente inesperada, con una lluvia que te empapa y un dolor de cabeza que aún al día siguiente te pasa cuenta de la noche que viviste. 
 
Este rulo hacia adelante que dibuja la vida me encuentra más predispuesta a reírme, menos exigente con las situaciones, más entregada a mi hijo, a mi trabajo y a mí misma. Con días llenos de ansiedad y otros esperanzados -nada de eso puedo evitarlo.
 
Me descubro creyendo con la misma fe que la cresta de esta ola está por venir o que ya pasó. 
 
Pero sabés qué? Intuyo que sólo darle lugar a esta dualidad requiere aceptar la incertidumbre.
 
Y yo de eso antes no sabía nada.
 
Gracias por escribirme,

c.
 
Pd: Tuve mi Barbie tardía, adquirida en el apogeo de los 90 en el epicentro de esa década, Miami. Me limitaba a cambiarle la ropa de azafata por la de la fiesta para la noche. Le sacaba el blazer, le ponía una flor en lugar de la corbata, le calzaba unos tacos rosas y le soltaba el pelo. Digamos que como divertimento no era la gran cosa. No te estabas perdiendo mucho Bren.

sábado, mayo 17

qué sería de la vida de esta chica...?

No sé sí a todos los lectores de este blog les sucede lo mismo que a mí: yo espero siempre poder leer a Cecilia. Puedo entender perfectamente que no tenga tiempo, ganas o incluso no sepa sobre qué escribir (a veces pasa). Pero aún así quiero leerla.

No pasa por un tema de chismerío blogger y querer saber sobre su vida, de hecho la mayoría de mis posts favoritos no cuentan sobre de qué va su vida. Pasa directamente por su escritura: simple, emotiva-puede lograr en un montón de palabras tocar algo muy hondo dentro tuyo o hacerte viajar en el tiempo para recordar  cosas que ya creías haberlas olvidado-.  Pero además te hace sentir cercana. Logra algo que es muy difícil.  Incluso a mí criterio sólo lo logran los grandes: No importa dónde, para quién o sobre qué sea,  un texto escrito por ella dice a gritos fui escrito por Cecilia sin siquiera necesitar corroborarlo.

Esto sólo sucede cuando el que escribe nació para eso.

Elegir cinco posts fue difícil. Muchos son lindos. Muchos merecían ser elegidos. Sus posts pueden ser encerrados en ciertas categorías. Ese fue mi criterio al elegirlos, uno de cada una. Esperando que encuentren nuevos relatos aunque sean viejos, o para la misma Cecilia un modo de resumen de lo que fue o es su “Sos lo que amás” hasta ahora.

1 Noemí: Lo elegí porque es casi de los comienzos. Muchos seguramente no lo leyeron nunca. Dándole así la oportunidad  ser descubierto. Cecilia a menudo habla de sus seres queridos o de la gente cercana. Hay muchos más de este tipo, incluso hasta mas lindos. Pero este es como el puntapié inicial, el que te lleva a todos los que le siguieron.

2 Dos velas: Muestra a una Cecilia que tiene al amor como base en su vida, que creé, que tiene esperanza y que confía.

3 ÉlCerati.   Cecilia también es música. Una mitad es amor, la otra es claramente la música. Me gustaban muchos cuando escribía los posts de este tipo. Sobretodo porque la mayoría de las bandas o músicos que presentaba eran nuevos para mis oídos siempre curiosos.

4 17: Su hijo. Cuando la maternidad toco su puerta la obligo a re inventarse. La sensibilizo mucho y eso se vio reflejado en su manera de unir una palabra con otra desde ese 17 de diciembre de 2012.

5 Anatomía: No puedo elegir cinco posts y que ninguno hable de Pablo. Cuando comencé a leerla, todo era pablo, pablo, Pablo… Sus alegrías y tristezas. Todos los posts de esta categoría dan forma al amor real, genuino y grande como la China que dos personas pueden tenerse. Fue de todos el más difícil de elegir.

Todos en definitiva hablan de amor, todos distintos, claro está. ¿Qué sería la vida de esta chica sin amor o sin poder escribir?


Asumo , que la nada misma.

g.

Resulta que estos días vivo cosas para las que aún no hay palabras, entonces escribo poco. O más bien nada. Resulta que le comenté a Georgi que había anotado a Sosloqueamás en un concurso. "Ey, para que te elijan tenés que postear seguido!", me reprendió esta suerte de angelita de la guarda que me regaló la vida. Y no hay nada peor que sentirme obligada a escribir. ..  Entonces Georgi, que además de aletear por sobre las personas por las que vela, tiene vocación de curadora y compiladora de este blog -y lo conoce mejor que yo, te lo firmo- tuvo la idea de elegir cinco posts. Por qué esos y no otros, lo explicó ella. Me limité a hacer copy/ paste del top five y todo su despliegue de amor y generosidad. Ahora, querida muchachada, cuenten cuál o cuáles fueron sus entradas preferidas, aunque no tengan el link, o sepan còmo era exactamente el tìtulo. Porque resulta que cuando dé "Publicar" a ésta vamos a estar a once posts de los mil. 1.000 posts, sí. Recordarlos y revivirlos es un modo de celebrarlos. 

Gracias y hasta prontito,

c.

jueves, mayo 8

esa cosa llamada tiempo.

 
¿Saben? Mi fuerte no es la paciencia. Me cuesta esperar, lo que sea. ¿Ansiedad es no saber convivir con la incertidumbre? Bueno, llamémoslo así a esto que tengo. Un mal de época. Cuando alguien me habla de "Dale tiempo", "Tené paciencia", "El tiempo todo lo resuelve"  me quedo perpleja, tipo "Ahá" o "Mirá vos, che", como preguntándome si esa persona o alguien en este planeta tiene la más mínima idea de qué es el tiempo, con cuánto contamos, cómo opera, de dónde viene y a dónde va.

Ahora bien, por más a las patadas que me lleve con lo incierto, hay una realidad ineludible, y que es que lo que no se puede saber ahora, por más que consigas el auto de Marty McFly, viajes para  adelante y veas lo que te espera, no te va a hacer sentido. Cada momento llega a su tiempo justamente por eso, porque es como una fruta que -ya madura- cae por su propio peso. Cuando llega su turno.

Así que hoy me encomiendo al tiempo, sea lo que sea que es, y a quienes sí saben de él (y de serenidad, y de paciencia), y como un acto de fe me entrego al intento de vivir cada día sin forzar resultados o respuestas.

Además de la frase de la imagen., tengo ésta de Rilke -ambas me las hizo llegar Georgi que siempre sintoniza conmigo aunque estemos a kilómetros de distancia y me manda justo lo que necesito:

(...)" I beg you to have patience with everything unresolved like a book in a very foreign language. Don't search for the answers, which could not have given to you now, because you would not be able to live them. And the point is, to live everything. Live the questions now. Perhaps some day far in the future, you will gradually answer without even noticing it, live your way to the answer". (...).

Y esta otra de Anita, en castellano y más coloquial, pero no por eso menos poética.

"Disfrutá del caminito, que si el mundo sólo fuera de zanahorias, sería re aburrido".

Y ya que estoy, como siempre les hago sonar un poco de música con  esta canción sobre el tiempo. Presten atención a la entrada de Iggy Pop.

Hasta prontito muchachada,

c.

miércoles, mayo 7

entre el crujir de hojitas doradas.

Seelvana lo hizo otra vez.

La revistita (de 100 páginas!) de otoño o, como prefiere llamarla ella, la versión indoors de la revista de verano. 

Qué les puedo decir? Además de sus geniales ilustraciones, están los textos de Vero, de Bren, de Lu, de Erika, de Martín, las fotos de Dimas .. y después una panzada de otros hasta ahora no conocidos por mí que pienso engullir té o mates mediante sentada en el sillón en casa. 

Una funzine encantadora o bombastic como diría Seel.
Gracias por hacerme parte con mis impresiones sobre el otoño!
Les dejo sonando la canción que suena en mi texto.

Vuelta por el universo by Gustavo Cerati on Grooveshark

Hasta prontito muchachada! 

c.

domingo, abril 27

valiente?

*Valiente*. Leí la palabra no sé cuántas veces en sus comentarios y en los mails que recibí. No la oí tanto de boca de seres queridos, quizá porque justamente ellos sepan que no se trate de eso.
Desde anoche quedé presa entre el pasado -mi pasado, con todos sus personajes y lugares- y los miedos que me cayeron como balde. Mi mayor miedo, siempre, sufrir. Quedé rehén de una batalla entre mi corazón y mi insoportable cabeza que no quería parar con sus circuitos laberínticos.
Hoy me vi obligada a darle lugar a ese pleito, y mirarlo casi como espectadora. Sin forzarlo para un lado u otro. Dejándolo ser.
Entonces, no sin angustia en el pecho salí a caminar, a ver si el afuera, el moverme, el ver otras cosas me aportaba algo distinto. Me tiré panza arriba bajo los árboles del Jardín Botánico y la claridad no llegaba. Porque sí, aunque me leí El Arte de Amar tres veces, y no importa cuántas más lo haga, hay veces que el miedo le gana a la fe, y las racionalizaciones que hace mi cabeza les dan duro a mis sentimientos.
Creo que cuento todo esto porque resume en menos de 24 horas lo que pasó internamente durante meses.
Esta *valiente* quiso distraerse, evadirse, engañarse a sí misma y a los demás. Un poco por esperanza, otro por lisa y llana cobardía de ver lo que había que ver.
¿Y qué había que ver? ¿Dónde estaba? Tardé un poquito en darme cuenta de que no estaba en las Noticias de Facebook, ni en los blogs, ni en el paisaje de la oficina, las charlas con mis amigos o mi familia, ni a veces siquiera en las sesiones con mi analista.
Estaba adentro. En un lugar quieto al que sólo pude acceder quieta. Un lugar que ubicaría en el medio del pecho, donde por lo general se posa mi angustia. Un lugar tan cristalino que cuando llegaba a él sólo oía una cosa. Lo que tenía que hacer, y formulado en primera persona. ¿Saben cuándo fue la primera vez que escuché esa voz? Enferma, un lunes a la tarde, volando de fiebre en la cama. Se presentó con la apariencia de certeza. Después tuve tiempo de volver a enfrascarla donde no molestara. Pero no pude, ya no, olvidarla.
Del mantra ese de yoga, o como se llame, esa frase que dice "Valor para cambiar lo que puedo cambiar. Serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, Sabiduría para reconocer y aceptar la diferencia", que repito todas las mañanas, lo que más necesitaba era lo segundo. Durante años había estado focalizada en mi valor y mi obstinada tenacidad para cambiar las cosas, hasta las que no admitían cambios.

Entonces, serenidad.
Cecilia, apagá esa mente por un ratito, por Dios te pido, serenate.
Bajá a ese lugar quieto y tranquilo.
Mirá lo que hay, lo que no.
Las sentís correr? Esas lágrimas son por lo que ya no hay.
Y oís aquello allá? Esa musiquita vital indica tu impulso por ser feliz.
Podés ver la diferencia entre ambas cosas?
Eso es la aceptación.
Ahora acción, acción, acción, que la vida es corta, La vida es una. Y no la vas a pasar sufriendo o resignando.
Andá y hacé lo que tengas que hacer.
Pero va a tener costos.
Sí, va a tener costos.

No soy valiente, no señor, no señora, por hacer lo que tengo que hacer, por dejar ir lo que ya no es, por hacer lugar a lo nuevo, por desear ser feliz incluso sin garantías de que vaya a serlo. Soy a lo sumo honesta conmigo misma y lo que quiero.

Quiero ser feliz, quiero que Tomás tenga una madre feliz, quiero que sus pulmones crezcan  respirando amor. Quiero vivir esta vida corta con todos sus colores y dolores, pero sin mentirme ni mentirle a nadie.

martes, abril 22

en reparación.

Me siento rara poniendo "Acceder", "Nueva entrada". Como si la que lo hiciera no fuera la misma yo que lo hizo el 9 de abril, la última vez que escribí. Este tiempo, que no fue tanto, se vivió como siglos. Un cambio de era. Probablemente sea la misma, pero no lo siento así. El otro día salí a caminar por Colegiales, y escuchaba esta canción, que dice algo así como "estoy en reparación, aún no estoy entera pero estoy llegando a ese lugar". Sentí que hablaba de mí. I´m in repair.
Una vez más me cuesta expresarme sin decir. No puedo y no quiero decir todo lo que pasó, pero creo que se lo imaginan. Y aunque todo es muy difícil y estuve literalmente al borde de la desesperación algo me mantuvo entera. (Y alguien, mi amiga Anita). Así que no, no estoy tirada llorando por los rincones. Estoy casi entera.
Creo que internamente ya estaba en este lugar, faltaba hacerlo verdad. Con honestidad, valentía y también, por qué no, un poco de resignación, o humildad, para decirlo en forma más amable. (No, no: aceptación es la palabra).
A dónde va todo no tengo la más mínima idea. El reino de Oz es un misterio. No diviso aún el castillo de Esmeralda, pero tampoco tengo a la bruja del Este acechando. Voy con mi Totó viviendo cada día como un hoy nuevo y fresco, a veces con alegría, a veces con ansiedad, pero siempre con firmeza. Eso que decía. Este caminito de ladrillos amarillos será incierto pero no resbaladizo.
Ya habrá tiempo para que todo duela y cueste un poco más. Seguro. No creo que un proyecto de vida y un amor puedan quedar atrás sin más. Habrá tiempo para llorar. Soy una campeona de las lágrimas.  Y sé que voy a extrañar. Claro. Muchas cosas. Pero ¿saben què? La mayorìa de ellas ya tenían vocación de recuerdo hace rato.
No siento que sea un fracaso. ya superé esa etapa. No me preocupa el qué dirán. Ni lo que debería ser o podría ser. Es lo que es. Duele, seguro, pero más dolía la imposibilidad cada día, día tras día, semana tras semana, de encontrarnos y amarnos en paz.
Hoy dos personas muy queridas me preguntaban por qué no escribía. Es que no encontraba -y creo, sigo- sin encontrar las palabras. No terminan de aparecer en mis dedos como tantas otras veces. Y también es que a veces se siente como demasiado lo que tengo que suprimir del relato.
Por lo pronto puedo decirles que voy recuperando mi energía. Que bailo todas las mañanas con Tomás los videos de YouTube como dije una vez que quería hacer, a la noche escucho los Románticos de la 100 porque sí, aún creo en el amor, que puse en mi Facebook una foto sin maquillaje y que, para cuando quiero mostrarme menos desprevenida- ya tengo mi nuevo labial rojo.


Habrá alguien que no perdone que mi post no sea lo suficientemente vouyerista. Pero es todo lo que puedo decir ahora. Y ya es mucho.
Gracias por los mensajes que me dejaron en la última entrada. ¡Y los mails! Los leí todos más de una vez. ¿Cómo es posible que estemos tan cerca? No lo sé. Gracias, como siempre. Me desbordan de cariño.
Hasta prontito muchachada.

c.